Los godos fueron una tribu del este de Alemania que tuvo un importante papel en la caída del Imperio romano de Occidente. En algunos
círculos, el nombre “godo” se convirtió posteriormente en un término
peyorativo: sinónimo de “bárbaro”. Durante el período del Renacimiento en Europa, la arquitectura medieval fue llamada arquitectura gótica y se la
consideró bárbara y pasada de moda en comparación con las líneas refinadas de
la arquitectura clásica.
Catedral de Milan, Italia.
Sin embargo, a fines del siglo XVIII en el Reino Unido, la nostalgia por la arquitectura medieval
llevó a la gente a fascinarse con las ruinas medievales. Esta atracción estaba
combinada a menudo con un interés en los romances medievales, la religión romana católica y lo
sobrenatural. Los entusiastas del neogótico en el Reino Unido fueron inspirados por la
extravagancia arquitectónica de Horace Walpole.
La literatura de terror de fines
del siglo XVIII, un género fundado por Horace Walpole en 1764 con la
publicación de El castillo
de Otranto, fue responsable de las connotaciones modernas
del término gótico en el siglo XX. Ahora, el término está relacionado
con lo sobrenatural, el horror, la morbosidad y la
oscuridad. La literatura se caracterizó por la pasionalidad con la que fue
escrita y además su suntuosidad temática, como la de Lord Byron, uno de los principales representantes de este
género así como William Blake y Percy Shelley, personajes relacionados con
el Romanticismo. La novela
gótica estableció mucha de la iconografía de la literatura y el cine de horror
posteriores, como la aparición de cementerios, castillos o iglesias en ruinas, fantasmas, vampiros, pesadillas, familias maldecidas, seres enterrados vivos y
tramas melodramáticas. Otro elemento notable fue la figura del villano, que se
convertiría en el héroe Byroniano. El villano más famoso es el
vampiro, y su arquetipo es Drácula, inventado por Bram Stoker, y que luego se haría famoso gracias a la
influencia de las películas de terror.


No hay comentarios:
Publicar un comentario